Soy Minerva nace como una integración de cada una de mis partes. Es el primer paso de diversos caminos a transitar, a partir de la historias, las poesía, los obras, las palabras. Para llevarlas a un recorrido sensorial, a una participación con todo el cuerpo, a una manera de activar todo lo invisible que puede desplegarse a partir de la creatividad.
En cada historia, en cada libro, habrá un aroma creado especialmente para ese universo. Y una caja/objeto iluminada, los contiene.
A partir de cada uno, es en dónde empieza el recorrido. Iremos creando experiencias que dialoguen con otras artes, con territorios, con otras disciplinas, con los sabores, los aromas, las texturas.
Soy Andrea Paola Palazzo, creadora de Soy Minerva, el aroma de las palabras. Soy actriz, directora y enseñante de teatro y actuación, escritora y periodista. Llevo más de treinta años enseñando, dirigiendo, actuando y escribiendo. Disfruto de los idiomas, de conocerlos, hablarlos y crear en diferentes lenguas. Me convoca investigar la actuación como el lugar en el que se encuentra la escencia de ser un ser humano. Me brotan palabras por todos lados. Y me inundan infinitos silencios. La tierra, las flores, las plantas y las hierbas son, para mí, la medicina más profunda.
Soy argentina e italiana. Siento un profundo lazo con la tierra desde donde llegaron mis padres a Buenos Aires, algunos años después de la segunda guerra.
Un día, hace años, no sabía cómo iba a salir adelante de un momento complejo. En medio de risas, en una conversación con una amiga, con la que toda tragedia se convierte en el humor más brillante, le pregunté a la vida quién se pensaba que era yo, para ponerme en esta situación: quién te pensás que soy? -dije- Soy Minerva?. No sé por qué fue esa diosa la que vino. Pero es la diosa romana de la sabiduría, las artes, la medicina, la estrategia militar pacífica y los oficios manuales. Y, claro, yo, Andrea, no soy Minerva. Pero este proyecto, sí. En honor a cómo el arte es capaz de transformar la vida. Para que sea patrona de cada paso, en el que nos encontremos desde la vulnerabilidad, la presencia y todos los sentidos honestamente abiertos.